Una pareja. Personas mayores de 70 años. Llevan casados 50 años. Viven en esa casa desde hace la misma cantidad de años. Él se dedica al avistamiento de aves, una actividad que realizaba de manera profesional hasta jubilarse y seguir haciéndola como pasatiempo. Ella trabajo varios años en un banco, llego a gerente, pero por motivos de stress se tomo licencia psiquiátrica, luego la despidieron. Ella cayó en un pozo depresivo. Él la sostuvo siempre desde que comenzó a estar mal. Le hicieron juicio al banco y lo ganaron.
Ahora viven tranquilos, ambos. Ella está mucho mejor. A veces llora inexplicablemente, pero la mayoría del tiempo se encuentra estable. Él la contiene mucho.
Tienen una rutina netamente hogareña y sedentaria. Casi no salen más que para comprar víveres.
Una mañana, mientras observa las aves por la ventana, como todas las mañanas, revisa sus anotaciones y nota una irregularidad en el comportamiento de las aves. Un cambio brusco. Se alarma. Busca rápidamente unos viejos libros de cuando era investigador profesional. Se pone a leer y queda estremecido por el hallazgo.
Con el libro bajo el brazo, va corriendo a buscarla a ella en el living que estaba leyendo el diario en la oscuridad.
Le cuenta que acaba de descubrir que las aves están presagiando una catástrofe.
Ella salta del asiento y le pregunta "qué pasa?". Él le dice que no hay mucho tiempo, que deben refugiarse y que luego le contará con detalles.
Corren al sótano de la casa.
Bajan: un colchón, comida enlatada, unos baldes, una radio vieja, una pala, un pico y una escopeta. Cuando él toma la escopeta, ella lo mira alarmada, pero no dice nada y sigue bajando las cosas.
Luego buscan la manera de cerrar la puerta del sótano para que quede sellada.