. afuera
Subterráneo.
Hora pico.
En la próxima estación sube una mujer con un bebé en sus brazos. Todos hacen lugar para dejarla pasar y acceder a un asiento que le cedan. En casi todos los asientos hay personas ancianas o con bebés y no le pueden ceder el asiento. Excepto uno, que esta pegado a la puerta, el más cercano a la mujer con el bebé, en el cual esta sentado un muchacho joven de barba que se encuentra con los ojos cerrados y los auriculares puestos (se escucha música lejana, indicio de que el volumen esta muy alto).
La gente que rodea a la mujer con el bebé trata de llamar la atención del muchacho dormido. No hay respuesta. La multitud se empieza a impacientar. Le tocan el hombro y suben el tono de voz. No hay respuesta. Lo zamarrean pero no hay respuesta.
Las personas ya se miran desconcertadas. Hasta se oye que alguno se pregunta en voz baja: "estará muerto?".
Le toman el pulso. Esta vivo. El corazón late vertiginosamente.
Le quitan los auriculares y en ese preciso momento cae del asiento al suelo con todo el peso de su cuerpo, como una bolsa de papas arrojada desde unos 2 metros de altura.
Algunas personas gritan, otras intentan socorrerlo. Aún no llegan a la próxima estación para bajarlo y que sea atendido.
Vuelven a tomarle el pulso. Esta vivo. Las personas suspiran de alivio. El pulso esta más acelerado que antes. Se miran preocupados.
La próxima estación parece que no llegará nunca.
. adentro
Un cielo lleno de nubes muy blancas y espesas. El sol solo puede atravesar unos pocos rayos a través de ellas.
A lo lejos, en el suelo se ve un jardín inmenso, lleno de flores de muchos colores: rojo, amarillo, blanco, verde, magenta, cyan, violeta, etc. Flores muy hermosas y exóticas.
Extraños animales informes corren por una pradera.
De repente todo se nubla.
Se vuelve oscuro.
Una tormenta. Mucho viento.
Algunos animales buscan refugio, otros se agachan y se convierten en roca.
Me desespero, no sé dónde correr. No conozco el lugar. No sé dónde refugiarme.
Me dirijo hacia una arboleda cercana. Me adentro en ella. Me resguardo un poco del viento y la lluvia. Me acabo de percatar que estoy desnudo.
No sé como llegué hasta acá.
No recuerdo quién soy. Ni recuerdo hoy.
Nadar inconsciente en aguas claras de tus infinitas pupilas.
Sólo estoy acá.
La tormenta calma por un momento.
Siento que alguien me esta observando. Atrás de mi. Atrás de un árbol.
Más allá del muro de los sueños hay fuego y una mujer llorando...
. afuera
La estación mas próxima esta muy cerca. Las personas en el vagón están muy alteradas.
Metros antes de llegar, tren se para y se apagan las luces. El tren queda muerto sobre las vías.
Los tripulantes gritan. Algunos rompen en llanto y otros rezan desesperadamente.
De repente un flash de luz enceguece todo con su blancura.
. adentro
Me doy vuelta con cautela. No quiero que mi observador se espante. No sé quién o qué será ni cuales es su propósito.
Giro.
Despacio.
Estaba equivocado.
No es uno mi observador sino varios.
No son humanos o al menos eso creo. Son similares, pero cuadrúpedos y con bastante vellosidad en todo el cuerpo.
Uno de los integrantes de la manada, rompe el silencio. Emite un saludo. Es una mezcla entre voz humana y gruñido, que dice "hola".
Me dicen que la tormenta va a seguir unos ciclos más y me invitan a una cueva cercana, para refugiarme con ellos.
Por momentos tengo la sensación de estar en otro planeta o en un pasado primitivo, de esos que cuentan tantas películas de ciencia ficción.
Una vez que llegamos a la cueva, el resto de la manada me cuenta que antes, hace miles de ciclos atrás, eran bípedos, como yo, y que fueron evolucionando hasta ser como son hoy.
En la cueva tienen una extensa biblioteca. Por lo tanto, supongo que son seres instruidos. También me doy cuenta, según lo que me relatan, que ese pasado primitivo de película, en realidad es el futuro.
Me cuentan que luego de ciclos de des-animalización, el humano mutó. El plan para separarse cada vez más de la naturaleza y dominarla, falló. Se volvió en contra. Muchos murieron y los pocos que quedaron, fueron víctimas de mutaciones a causa de la contaminación que ellos mismo producían. Lo único que podían hacer era volver a la naturaleza y asumir las consecuencias o morir. Los que se entregaron al instinto de supervivencia, se reunieron en manadas y comenzaron a instalarse en cavernas, donde guardan recuerdos antiguos que pueden ser de utilidad.
Me preguntan de dónde vengo y si estoy perdido en el tiempo.
Esta pregunta les da pie para contarme que muchas veces aparecen algunos bípedos vestido de militares, que están experimentando con máquinas del tiempo: "siempre van armados y muchas veces, a causa miedo que les causa este futuro, cuando nos ven y los saludamos, nos responden con disparos."
Por eso se mueven con cautela.
No temen de mi porque estoy solo y desnudo.
.afuera
Un profundo sueño bajo tierra.