Las personas atravesaron el silencioso bosque. Parecían sombras corriendo caoticamente.
Cuando llegaron a un claro iluminado por la luna se vieron las caras.
Silencio perpetuo.
Rostros iluminados.
No tenían que bailar y no bailaron.
No era una orgía salvaje ni un sacrificio.
No tenían nada que conjurar y se marcharon.
En silencio.
Los animales que habitaban el bosque los observaban asustados desde la oscuridad.
En silencio.